—Eso también me hace muy feliz. ¿Otra vez? —pregunta, aunque ya está empujando de nuevo hacia el final del raíl.
—Por favor. —Frenazo—. ¡Ah! —mascullo cuando la sensación de mi estómago se transforma en un lento ascenso hacia el clímax.
Viajamos de nuevo por el raíl, esta vez un poco...