—¿Cuánto cuestan los pantalones extragrandes? —le pregunta a Rastas. —Sólo diez dólares, amigo mío.
Los doblo y los meto en la bolsa.
—Voy a pagarlos yo, Nick.
—¿Sólo? —Nick se encoge de hombros y le da el billete a Rastas.
—Gracias. —Rastas se lo guarda en la cangurera.
—Vamos —dice, y coloca de nuevo...