—Gracias, Clive —responde Nick, feliz de que alguien le recuerde a sus cacahuetes. No ha
intentado forzar ninguna conversación durante el trayecto de vuelta a la ciudad, y me ha dejado
reflexionar sobre mi reciente descubrimiento: el descubrimiento de que mi primo es un idiota y de
que mi marido ha perdido doscientos...