—Lávate los dientes. Voy a preparar el desayuno. —Se lleva las manos al cuello y me aparta los brazos.
—¿Necesito lavármelos? —pregunto, un poco herida.
—No, pero pensaba que quizá querrías hacerlo.
Me da la vuelta, me pone de cara al espejo y me besa en el hombro. Después me da una...