—¡Disculpa! —Corro entre carcajadas al baño de señoras y por el camino me cruzo con Laura, que no entiende nada.
Cuando he terminado y he conseguido dejar de reírme, vuelvo al despacho. Erick y Victoria ya han llegado, y Laura está de rodillas recogiendo un millón de clips del suelo.
—¿Qué ha...