No me gustaría cabrear a la montaña que tengo sentada a mi lado, tamborileando con las manos en el volante. Hace que incluso eso parezca un gesto amenazador.
—Forma parte de mi trabajo —responde tan tranquilo.
Ah, lo que me recuerda:
—¿Por qué fue el otro día la policía?
Mark me mira con...